PJ-FPV / UCR
Dialéctica del bipartidismo
Fernando Herrera - Redacción InfoSUR
Aún en sus variantes del Acuerdo Cívico y el PJ Federal, son los responsables de la decadencia y el saqueo de nuestro país.
20-Jul-2010 | Cualquier institución política, sea poder, partido o sindicato, se corrompe cuando sus agentes, en vez de cumplir los fines a que se deben dentro del sistema, se tornan autorreferenciales. Cuando se aprovechan de los poderes públicos para beneficiarse en lo privado. La perversión política acontece cuando en lugar de defender la vida de la comunidad, las instituciones utilizan su posición dominante en favor de su propio aparato, de su propio interés. A esto se llama “fetichismo”: si no representan a la comunidad política, al pueblo, las instituciones de una democracia corrompida obran de manera corporativa, sectaria, haciendo uso instrumental del poder que se les ha delegado.
Es lo que sucede en nuestro país con las fuerzas que se aglutinan en el campo del “bipartidismo”, repartido hoy en día entre el pejotismo kirchnerista, la UCR y acólitos. Se trata de organizaciones que, habiendo traicionado sus banderas originarias, se convirtieron en maquinarias mafiosas, en élites al servicio de la dependencia y el capital concentrado. ¿Qué significó, si no, la votación conjunta de la UCR y el oficialismo ante la reciente reapertura del canje de deuda pública, y que le ha costado a nuestro país más de 10.000 millones de dólares? ¿Qué representa que el mayor aliado del macrismo en la Ciudad de Buenos Aires sea el kirchnerismo? Los partidos son fundamentales, pero llega el momento en que declinan. En ese instante, en vez de servir, oprimen. Es cuando llega la hora de remplazar lo caduco por lo nuevo, para que la sociedad crezca cualitativamente, en sentido ético.
Si contemplamos el horizonte parlamentario actual, encontraremos matices de comportamiento, heterogéneas formas de administración, diferencias en algunos casos mayúsculas como por ejemplo en Derechos Humanos. Sin embargo, en lo que toca a la matriz económica de distribución, al modelo agro-minero-exportador, las distancias son mínimas. Caso paradigmático son San Juan y Catamarca: en la zona cordillerana, Gioja, baluarte del PJ kirchnerista, y Brizuela del Moral, de la UCR, comparten lo esencial del modelo que fomenta la megaminería a cielo abierto, esto es, la depredación de nuestros recursos naturales en sospechosa asociación con las transnacionales del sector.
No resulta extraño, entonces, que el justicialismo y los radicales votaran juntos la proscriptiva reforma de la ley de partidos políticos, vanamente encaminada a obstaculizar la instalación del diputado de Proyecto Sur Fernando “Pino” Solanas como referente nacional. La amenaza que representa “Pino” no es menor. De ahí que la reforma política no tenga, en efecto, otra motivación que la de consolidar por la vía legal el gerenciamiento del modelo vigente, la “alternancia” entre quienes destruyeron nuestro país en las últimas décadas. Tras las célebres y no menos falaces teorías de la “crispación política” entre gobierno y el denominado Grupo A, lo cierto es el modelo de desarrollo que proponen ambas mayorías no difiere: endeudamiento, inversión improductiva, clientelismo, regresión cultural y científico-tecnológica.
El bipartidismo es el obstáculo neurótico de un sistema político que se niega a perecer. Aun con sus diferencias, que van de la socialdemocracia al liberalismo y el populismo de derecha, el acuerdo existente en torno al modelo actual de distribución de la riqueza, en gran parte instaurado durante la última dictadura militar, es la pulsión de muerte con que el bipartidismo impide la realización de las infinitas capacidades creativas de nuestro país. Por ello, es preciso avanzar hacia una nueva construcción de poder desde una nueva cultura política. Los responsables del vaciamiento de la Argentina no pueden quedar impunes, ni pueden seguir gobernando. Por ello, la tarea que nos convoca es titánica: desandar el camino de la represión, de la dominación, del empobrecimiento. Crear lo nuevo, para que sea la vida humana quien juzgue a la ley como práctica emancipatoria.
El PJ-FPV y UCR son dos caras de la misma moneda. Aun en sus variantes del Acuerdo Cívico y el PJ Federal, son los responsables de la decadencia y el saqueo de nuestro país, de la hiperinflación y el corralito, del remate de YPF y el pago de deuda fraudulenta.
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