Jorge Rulli con Henry Saragih, de la Vìa campesina 2
2-Ene-2010 | A través de un comunicado, desde el GRR manifestaron que “ahora se
proponen como nuevos agronegocios, la forestación en gran escala y la
agricultura industrial con siembra directa, respaldadas por los bonos
de carbono. Proyectos que son la continuidad misma de las agresiones a
la Naturaleza que hemos sufrido hasta el momento.”
Asimismo, denunciaron que “en las relaciones neocoloniales que las
Corporaciones Transnacionales y el capitalismo globalizado establecen
con nuestros países, han reemplazado los valores de la vida por
ecuaciones contables; han impuesto criterios de crecimiento y de
escala, en los que se rinde culto a las tecnologías y al progreso, y en
los que se extravía toda promesa de justicia.”
“El resultado de estas sumisiones a los poderes globalizados son nuevas
dependencias, son la pérdida de identidad y una extendida infelicidad”,
aseguraron desde el GRR y luego advirtieron sobre “la gigantesca deuda
ecológica que hipoteca el ambiente y compromete la suerte de las
próximas generaciones.”
El GRR participó con varios integrantes y según comentaron “fue
sumamente activo en todas las jornadas de la cumbre climática y
especialmente en los espacios alternativos como el Klimaforum, así como
en todas las marchas habidas.”
Rulli marchó junto a Henry Saragih, Coordinador General de la Vía
Campesina Internacional, quien aseguró que "en La Vía Campesina, la
desobediencia civil ha sido siempre parte de la estrategia a seguir,
junto a debates, concienciación política y promoción de otras
alternativas reales en nuestro campo, en apoyo a la soberanía
alimentaria.”
“Cuando cientos de campesinos y campesinas ocupan unas tierras
acaparadas por una compañía transnacional, cuando miles de ellos se
reúnen en frente de la sede de la OMC exigiendo el fin de la
liberalización en los mercados agrícolas, solamente estamos exigiendo
nuestro derecho a vivir, a existir. Nuestro derecho a alimentar al
mundo y a alimentarnos. Nuestro derecho a ser respetados y a salir de
la pobreza en la que estamos sumidos", concluyó Saragih.
La cumbre tuvo lugar en Dinamarca a raíz de los crecientes cambios
climáticos en el mundo, y la preocupación extendida por la suerte de la
vida humana sobre un Planeta, cuya atmósfera ha superado los niveles
permitidos de dióxido de carbono.
Una de las más graves consecuencias del cambio climático es el
crecimiento exponencial del hambre. Las cifras que manejan los
organismos oficiales de la ONU miden los hambrientos en bastante más de
mil millones de personas y se supone que los cambios climáticos, la
desertización de amplios territorios y el vaciamiento de los caladeros
internacionales, podrían multiplicar en mucho esa cifra, en el más
corto plazo.