CÓRDOBA
Recursos Naturales: Geopolítica del Imperialismo Ecológico"
Proyecto Sur / Cordoba
A sala llena, con más de 300 personas, se realizó anoche la jornada sobre Imperialismo Ecológico en la que disertaron el geógrafo Pablo Sigismondi y el haitiano Henry, en el Sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba, un acto organizado por Movimiento Proyecto Sur / Córdoba, Comisión de Ambiente y Bienes Naturales Comunes, Juventud de Proyecto Sur / Córdoba y el Movimiento Recuperar lo Nuestro.
2-Mar-2010 | El miércoles 24 de febrero, el Sindicato de Luz y Fuerza de la ciudad de Córdoba, fue cede de una charla que sirvió de excusa para encontrarnos en un espacio de reflexión y puesta en común de ideas, proyectos, anhelos y descubrimientos sobre el pasado, el presente y el futuro de nuestro país. De la mano del geógrafo y periodista cordobés Pablo Sigismondi *, los que asistimos a la cita, pudimos pensar y re-pensar en la importancia de recuperar y resguardar el patrimonio natural y cultural de la Argentina. A través de un recorrido fotográfico por Estados y pueblos de África, Asia, América y Europa, y en constante interacción con fotos de situaciones locales, logramos recapacitar sobre las condiciones actuales de los recursos naturales y económicos de nuestro país y del mundo.
Luego de una breve introducción y bienvenida de los compañeros de Proyecto Sur Córdoba Claudio Pantano y DINA Barrionuevo -en la que se recordó la importancia de plantear las bases de un movimiento cultural, político y social desde lo más popular de nuestra sociedad-, se dio comienzo a la charla. Recursos naturales: geopolítica del imperialismo ecológico, significó entonces, la posibilidad de detenernos en ejemplos propios de nuestra situación local, pero en permanente comunicación con imágenes de otras partes del mundo, lo que posibilitó construir una mirada “holística”, -según palabras del propio disertante- y enriquecida por la perspectiva abarcadora a la que nos invitó Pablo desde las interrelaciones que fuimos descubriendo entre acontecimientos en pueblos muy alejados –e incluso hasta desconocidos por nosotros- y nuestra propia realidad local y nacional.
Las nuevas formas de colonialismo, asociada al imperialismo ecológico y a los saqueos históricos de recursos naturales en países periféricos, fue el tema principal de la charla, conceptos que se ejemplificaron a través de las fotografías que Sigismondi tomó en sus viajes por el mundo. Imágenes de la Villa 31 y la majestuosidad de los edificios porteños por detrás; las construcciones precarias en las bardas de las afueras de la ciudad de Neuquén con las bombas que extraen hidrocarburos de la cuenca petrolífera ubicadas al fondo; familias enteras y animales buscando alimentos o algo útil entre la basura en un vertedero público en Puerto Barranqueras (provincia del Chaco), mientras al fondo de la imagen se logran ver los grandes silos en los que se guarda la cosecha de granos y oleaginosas que son explotados en la llanura Chaqueña. Todas estas eran las primeras fotografías de la charla, que sirvieron de ejemplo visual para que Pablo se refiriera a nuestra realidad nacional; y es que desde los rincones y puntos más distantes se erige la lógica de la desigualdad, la contradicción y lo absurdo. Y a esos retratos locales, se sumó la imagen de un “Holmes” neoyorquino, como ejemplo concreto y vivo de la desigualdad que provoca el sistema capitalista en el seno mismo de su propia sociedad; o una imagen de grandes y niños revolviendo basura en la capital de Lituania, uno de los países europeos que sufrió el brusco cambio entre el comunismo soviético y el capitalismo norteamericano, hoy reinante, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética.
De Haití también se habló
En esos minutos, mientras se proyectaban Imágenes desoladoras de una realidad compleja, Sigismondi interrumpió su exposición para saludar al haitiano Henry Boisrolin, coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina (CDH-A), quien acaba de regresar a Córdoba después de pasar más de un mes en su devastado país. De inmediato, tras la presentación de rigor, Henry intervino en la charla para contarnos lo que pudo ver y vivir allá. Terminó sus palabras pidiendo 35 segundos (el tiempo del seísmo del 12 de enero pasado) de silencio: toda la audiencia se puso de pie y enmudeció, homenajeando a las cientos de miles de víctimas haitianas. Luego de su sintética pero contundente exposición, la visión principal que quedó resonando en la sala fue la de Haití como sociedad sumida en “una catástrofe adentro de otra catástrofe”; la idea expuesta por Henry sirvió para hacer hincapié en las condiciones históricas de destrucción del patrimonio natural, económico y cultural de Haití, situación en la que el país caribeño se encuentra desde mucho antes que sucediera el terremoto y que llegara la “ayuda” internacional. La intervención de Henry sirvió entonces también, a la reflexión sobre Latinoamérica a partir de la experiencia concreta de personas que pueden dar testimonio de dichas condiciones. Y luego del testimonio del haitiano, Pablo agregó que Haití “no es un país pobre, sino que es un país que fue empobrecido, que fue exfoliado por el imperialismo francés y norteamericano”.
Ejemplos históricos de ecocidio
Y en relación con lo anterior, la foto que apareció minutos después del testimonio de Henry, fue de la Isla africana de Madagascar, a la que Sigismondi se refirió como otro ejemplo de saqueo y exfoliación históricos en manos de los franceses. Dicho saqueo provocó, según el geógrafo, que la vasta selva se convirtiera en desierto a partir de la deforestación y destrucción del ecosistema de la isla (al igual que en Haití). A partir de estos casos, el disertante explicó entonces, el proceso de destrucción medioambiental y la consiguiente transformación de los ecosistemas víctimas de dichas destrucciones, proceso al que denominó ecocidio. Y luego de ver fotos de casos internacionales, apareció una imagen de un ejemplo local del fenómeno del ecocidio: restos de troncos apilados que son traídos desde los bosques chaqueños y del Noroeste cordobés para ser quemados en las Canteras de Quilpo, cercanas a la localidad de San Marcos Sierra. La exposición continuó con una foto de Santiago del Estero, desde la que se hizo referencia a un “negocio redondo”, consistente en la transformación y mutación de bosques a carbón vegetal, ciclo en el que a su vez, se despeja la tierra para el cultivo de la soja. Dato adicional: dicho carbón vegetal es cargado en bolsas de semillas de soja transgénica.
Minas del mundo
Otro de los ítems que se desarrollaron en la charla fue el caso de la minería a cielo abierto, momento en el que Pablo mostró una fotografía de la mina de cobre de Panguna, de capital australiano y canadiense, situada en Papua Nueva Guinea (isla de Bougainville) y que provocó un conflicto armado con el vecino país de las Islas Salomón; siguió otro ejemplo: la mina de cobre de Erdenet, en Mongolia, lugar al que accedió y pudo fotografiar. Esa imagen se contrapone y se compara con el caso de las minas a cielo abierto instaladas en nuestra cordillera, como por ejemplo Bajo la Alumbrera, lugar en el que el geógrafo tuvo el paso vedado, “No podemos entrar a un lugar de nuestro propio país”.
Y en referencia al caso de la minería en nuestro país, Sigismondi agregó: “Solamente las cuatro cubiertas de un solo vehículo que trabaja en la mina, equivalen a todo el presupuesto de Belén en la provincia de Catamarca”. En ese momento se proyectó una imagen de General Mosconi, en la provincia de Formosa, lugar en donde una empresa extranjera explota gas y petróleo en medio del territorio wichi y toba, lo que Sigismondi sintetizó como “un saqueo que está en nuestras propias narices”. El disertante dio ejemplos concretos de cómo las empresas multinacionales exportan la explotación a países de la periferia, sosteniendo que “un obrero en la mina de Alsacia y Lorena cobra el equivalente de 20 euros por hora, y un obrero en una mina de Mauritania cobra el equivalente a un euro por día. ¿Le conviene o no le conviene a Francia y Alemania y a los países del primer mundo explotar las minas a miles de kilómetros de distancia?”.
Saqueo de Identidad
Pero en la charla no sólo se hizo referencia al saqueo económico y de recursos naturales, sino también al saqueo cultural, ejemplificado con una imagen del museo de Louvre en París: “es un saqueo de historia, es un saqueo de identidad. No solamente nos robaron –y nos siguen robando- nuestros recursos naturales. También nos saquean las piezas arqueológicas, la historia, la identidad. Así nos quitan la memoria, nos dominan mental y culturalmente. Por eso resulta más fácil dominarnos aquí y no en Medio Oriente”.
Y en estricta relación con lo cultural, otro de los temas desarrollados, fue el de las nuevas formas de concebir y mirar el mapa mundial, según la antigua concepción de la bipolaridad, pero entendida hoy en términos Norte/Sur y no Este/Oeste. Este fenómeno fue explicado con fotos de la frontera entre México y Estados Unidos, y el muro que separa a ambas sociedades.
“Lento pero avanzamos”
Y hacia el final, las fotos que mostraban la separación entre culturas del norte y culturas del sur, se fundieron con imágenes que hacían hincapié en la importancia de pensar sobre las buenas acciones que se están llevando a cabo en todo el mundo, en pos de frenar la destrucción medioambiental y reivindicar la autonomía local y cultural de cada región. Es decir que después del recorrido visual alrededor del mundo y a lo largo de nuestra Argentina -y luego de la reflexión sobre una realidad que la mayoría de las veces se presenta como desoladora- aparecieron ante nuestros ojos, fotografías que fueron y serán ejemplos de lucha y reivindicaciones.
La lucha de la Asamblea Popular en Oaxaca; una protesta de pueblos originarios de México en el DF; una pared mexicana pintada con la frase zapatista “lento pero avanzamos”; el rostro del Cacique Cariñago que en Chubut recuperó las tierras que originalmente correspondían a su pueblo mapuche; un grupo de niños de Solar Grande en la provincia de salta; todas estas fueron retratos de acciones que se imprimen mundialmente para lograr hacer otro mundo. “Hay conciencia, no todo está perdido”. Y luego de mirar esas fotografías, Pablo rescató el reconocimiento que debemos a las personas que hoy están trabajando para activar esos mecanismos de acción (y reacción) para un espacio y un futuro mejor; y dicho reconocimiento se valoriza destacando la importancia de cuidarnos desde la recuperación de nuestros recursos (económicos, naturales, culturales), recursos que pertenecen a nuestro lugar y que de la apropiación que hacemos de ellos día a día, se construye nuestra propia identidad: “no somos producto solamente de dos padres biológicos que nos pusieron en este planeta, somos también la tierra que pisamos, somos la tierra que olemos, el aire que respiramos desde que nacimos”.
* ¿Quién es Pablo Sigismondi? Geógrafo Cordobés (50 años de edad), desde hace 25 años viene realizando viajes por los rincones más inimaginables del mundo. Al punto que en los últimos años ha estado más tiempo fuera del país que adentro, captando con su cámara y pluma las realidades que en ellos se viven. Sus viajes por los medios de transporte menos convencionales son aventuras al estilo de los poetas del siglo XIX. Los lugares que recorre, los visita acercándose a la población local, viviendo con ellos, aprendiendo de la cultura de cada pueblo para así, luego, captarla en imágenes impactantes. Ha convivido en carpas con habitantes del Sahara Occidental y Mali; en chozas con aborígenes de Papua Nueva Guinea; en Nepal, en la India, y casi todos los paises asiáticos, europeos y africanos. Merecen destacar sus extensos viajes por el Líbano, Israel, Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán, Sudán y Somalia.. En su último viaje, ha estado en Corea del Norte: no hay antecedentes de argentinos que hayan ingresado a aquel hermético país.
Durante la invasión de EE.UU. a Afganistán en 2001, tomó la decisión de regresar a aquel país. Ha sido uno de los pocos cronistas argentinos que convivió con el sufrido pueblo afgano durante la guerra que aun hoy continúa. En el año 2006, recorrió durante tres meses la frontera entre México y EE.UU., relevando todo el periplo del muro de demarcación que los separa.
Hace algunos años conoció al patriota haitiano-cordobés Henry Boisrolin y abrazó la causa de Haití. A través de su valiosa colección de fotos muchos cordobeses conocimos la tragedia de ese país hermano, saqueado sin piedad por franceses y norteamericanos.
En sus conferencias y cursos, él muestra un mundo tan diverso como olvidado, del que a veces resulta imposible imaginamos que existe. Sus fotos que evidencian y revelan una realidad tan oculta como increíble.
¿Quién es Henry Boisrolin?
Ciudadano de Haití residente en Córdoba Argentina desde hace casi 30 años. Coordinador del Comité Democrático Haitiano en Argentina. Quienes hemos participado de diversas actividades de militancia por las causas justas. Lo conocimos porque de pronto se nos presentaba y, pidiendo permiso, tomaba la palabra sumándose a nuestras luchas y relatándonos las cosas de su patria. Sus intervenciones nos revelaron la conciencia de un patriota americano del siglo XX y XXI, las causas de la independencia en su sentido original.
Muchos nos enteramos por Henry que el primer grito de libertad de nuestra América Latina fue en 1804 resultado de una sublevación de esclavos de la colonia francesa. La tragedia de Haití, que no comenzó con el terremoto reciente, sino con el saqueo norteamericano desde Papa Doc Duvalier, siguiendo con Jean Bertrand Aristide, quien ya fuera secuestrado y protegido por la "Army" (militares yanquis) de un modo similar a Zelaya en Honduras. Henry supo explicarlo, buscar solidaridad y militar por la nueva independencia extendiendo la causa de Haití como causa latinoamericana como nadie lo había hecho.
Agradecemos: Al Sindicato de Luz y Fuerza, a los concurrentes y a todos los Compañeros de Proyecto Sur Córdoba y de Recuperar lo Nuestro (militantes de Proyecto Sur Córdoba), que hicieron posible el encuentro.