AFRICA: EL COLONIALISMO PERDURA

Sahara Occidental, 34 años de lucha independentista

Mauricio David Idrimi - Redacción InfoSUR
4-Mar-2010 | El 27 de febrero de 1976 los patriotas del Frente por la Liberación del Saguía el Hamra y Río de Oro (Frente POLISARIO), bajo liderazgo del héroe nacional El Wali Mustafá Sayed, declararon la fundación de la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) tras la retirada del antiguo colonizador español. Pero esta declaración independentista y de autodeterminación nacional legítima y apoyada por la mayoría de la comunidad internacional se vio frustrada.

Las intenciones colonialistas tanto del reino alauita de Marruecos y la república de Mauritania dieron un duro golpe a los patriotas del Frente POLISARIO, reconocidos en los años 1960s y 1970s por el Movimiento de Países No Alineados, la Unión Soviética y por el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas. Ya en 1975, Madrid había manifestado su planteo de repartir el antiguo territorio del “Sáhara español” entre Rabat y Nuakchott, ignorando la lucha previa de los revolucionarios del Frente POLISARIO, a pesar de haber prometido a los saharauis un referéndum para decidir sobre el destino nacional del territorio en cuestión.

Dicha lucha se estaba desarrollando contra el colonizador hispánico desde principios del decenio de 1960 con el original Movimiento para la Liberación del Sáhara, liderado por Mohamed Sidi Brahim Basir, más conocido como Basiri, quien sería asesinado por las fuerzas coloniales españolas en 1970. Continuando la lucha del mártir Basiri, El Wali Mustafá Sayed encabeza un grupo de estudiantes universitarios que pregonaban por la independencia total del Sáhara y en mayo de 1973 forman el Frente POLISARIO, que tendría su brazo armado guerrillero para combatir a Madrid. La guerrilla del Frente POLISARIO sería la primera en el mundo organizada en un desierto y a gran escala. Los guerrilleros lograron desgastar al orden colonial español y obligaron a Madrid a desalojar el país. Pero se las vieron con las pretensiones del reino marroquí y del régimen mauritano, quienes ansiaban las tierras saharauis. Por otra parte, la ideología del Frente POLISARIO basada en el socialismo, no despertó las simpatías de Washington en la era bipolar de guerra fría.

Con la salida de España del territorio comenzó a librarse una guerra que enfrentó al Frente POLISARIO con sus vecinos colonialistas del norte y el sur: Marruecos, que invadía el territorio por el norte, y Mauritania, que hacía lo propio desde el sur. En 1979, Mauritania, al borde de la quiebra, firma la paz con el Frente POLISARIO y renuncia a sus pretensiones sobre el territorio. Pero los patriotas saharauis no han podido derrotar a los soldados del reino de Marruecos que serían apoyados por Estados Unidos en tiempos de guerra fría. De hecho, el rey Hassan II ordena la Marcha Verde , es decir, la invasión sorpresiva de unos 35 000 civiles marroquíes en noviembre de 1975. España en un momento delicado –el dictador Franco agonizaba- optó por sacudirse la responsabilidad abandonando el territorio e ignorar la promesa del referéndum para que los saharauis decidan sobre su futuro libre.

La invasión marroquí obligó a decenas de miles de saharauis a huir desierto adentro hasta territorio argelino donde levantaron, cerca de la ciudad de Tinduf, campos de refugiados. La guerra de guerrillas saharaui no cesó de combatir hasta 1991, año en que se acuerda un alto el fuego tras la creación de los vergonzosos muros “antiterroristas” construidos por Marruecos. Como era de esperarse, las Naciones Unidas se presentaron como “garantes de la paz” y establecieron una “misión de paz” conocida como Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental que no se lograba por la oposición intransigente de Rabat.

Exiliados en Tinduf, alrededor de 160.000 saharauis sobreviven desde entonces en precarias condiciones esperando regresar a su tierra. Los que no salieron en 1975 permanecen en el territorio ocupado por Marruecos, que todavía recibe apoyo de Washington por su “islamismo moderado” y sus acciones “antiterroristas” contra los fundamentalistas musulmanes del Magreb. Organizaciones como Human Rights Watch, Amnistía Internacional o la Organización Mundial contra la Tortura han denunciado repetidas veces la constante violación de los derechos humanos que sufre la población saharaui que vive bajo dominio colonial marroquí. Se han demostrado detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones contra la población saharaui encerrada en el gueto impuesto por Rabat. Muchos analistas ya comparan esta situación con el drama que viven los árabes palestinos frente a las políticas militaristas del sionismo israelí.

También como en el proceso palestino, el reino de Marruecos ha logrado obstaculizar el referéndum para los saharauis con la política de instalación de colonos. La principal traba para la celebración del referéndum ha sido el censo de votantes. El referéndum se ha aplazado en varias ocasiones por los recursos de apelación interpuestos por Marruecos en los que exige que los marroquíes instalados en la zona en los últimos años tengan también derecho al voto. Desde la invasión marroquí, la monarquía alauí ha inyectado decenas de miles de colonos en el territorio con la intención de acreditarlos como votantes y conseguir de esa forma inclinar la balanza a su favor. A día de hoy, la población saharaui es ya minoritaria frente a la marroquí en el Sáhara Occidental.

Más allá de las “misiones de paz” de las Naciones Unidas y de las proclamas del actual rey alauita Mohamed VI, hijo de Hassan II, por un plan de “autonomía”, el Frente POLISARIO sigue defendiendo a la RASD, su derecho a la autodeterminación, su liberación total y la independencia digna reconocida por la Unidad Africana y más de 80 países, sobre todo africanos y latinoamericanos. En la actualidad el presidente de la RASD, Mohamed Abdelaziz, como motivo de los 34 años de la fundación de la república árabe, ha recibido felicitaciones por parte de dirigentes de México, Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Sudáfrica y hasta de eurodiputados del bloque de Bruselas.

Los analistas occidentales más tendenciosos y poco interesados en el conflicto divulgan ante la desinformada opinión pública internacional que la disputa entre Rabat y el Frente POLISARIO resulta inútil, ya que luchan por un trozo de desierto africano inservible. ¿Tan así? Las opiniones más argumentadas y estudiadas, pero “culturalistas” e “historicistas” plantean que Marruecos mantiene su invasión por razones de “derecho histórico” en territorio saharaui. Pero, el Sáhara Occidental no es sólo un pedazo de desierto. En su territorio se encuentran las minas de fosfatos más ricas del mundo, importantes yacimientos de petróleo y gas y, en sus costas, nutridos caladeros de pesca. Esto lo saben Washington y la Unión Europea, que no dudan en realizar inversiones jugosas junto a Marruecos para explotar esos recursos naturales deseados.

Por ello el Sáhara Occidental sigue siendo un territorio pendiente de descolonización. Son 34 años de lucha, de la fundación de una nación que no ha abandonado los ejemplos de Basiri y El Wali Mustafá Sayed. Sus sucesores no cesan de difundir ante el mundo entero que el colonialismo marroquí no es más que otra página de la superviviente etapa del orden colonial occidental de las potencias europeas sobre África, aún en su versión neocolonial y de globalización neoliberal. Lamentablemente el Sáhara Occidental sigue siendo considerado como la “última colonia” del continente africano.

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