A menos de 10 kilómetros del centro de Bahía Blanca y a pocos metros de los habitantes mas cercanos, en el Puerto de Ingeniero White, estacionan los barcos metaneros que inyectan gas en la red local. La energía que portan esos buques equivale a 55 bombas de Hiroshima. Una operación que debería realizarse mar adentro se hace a una distancia sorprendentemente escasa de una ciudad. Por su magnitud, un accidente en esos buques, podría dejar relegadas a la insignificancia, a los peores tragedias de la historia nacional. A continuación una breve historia, de como la irresponsabilidad empresarial y la del gobierno, se suman para tentar al diablo y suplir con improvisación y negocios turbios, la ausencia de una cuidada planificación.

24-Ene-2009 | La crisis energética argentina es producto indiscutible de las privatizaciones, cuando gobiernos sucesivos hasta el presente entregaron y también prorrogaron a las empresas no sólo la propiedad y concesión de los activos naturales energéticos, sino también la decisión de invertir.
Por esta causa nos convirtieron de país energético autosuficiente (e incluso exportador sin tener reservas para ello) en país importador neto. Así, hoy introducimos gas natural, electricidad, gasoil e, incluso, fuel oil. Como la capacidad de importar gas natural (gaseoso) está limitada por falta de inversiones, el gobierno se volcó a importar gas en forma líquida (gas natural licuado o GNL). El gobierno nacional, en sus versiones de ministerio de Planificación, secretaría de Energía y de la empresa que no es tal, conocida como Enarsa, dilapidó la autonomía energética que recibiera, así como la soberanía energética que había alcanzado, perdiendo la autosuficiencia que habían conseguido las firmas públicas Y.P.F., AyEE y otras.
Para importar GNL se debe reducir la temperatura a -601 °C que es la necesaria para hacer líquido al gas natural, lo que reduce el volumen en más de 600 veces. O sea que 600 m3 de gas natural se reducen a un m3 de GNL.
El GNL se comenzó a utilizar en el mundo en 1920, en Estados Unidos, y recién en 1959, se inició el transporte por barcos metaneros (el gas metano constituye el componente gaseoso del gas natural líquido).
La crisis energética argentina decidió al gobierno a importar GNL ante la falta de gas natural en invierno (así como falta energía eléctrica en verano). El año 2008 fue el debut de la llegada de barcos metaneros, que fueron recibidos en Puerto White desde el 3 de mayo de 2008 hasta el mes de septiembre. Los receptores fueron las multinacionales euronorteamericanas (Repsol, Compañía Mega S.A. Transportadora de Gas del Sur –TGS–, en dificultades económicas replicando a su similar privatizada, la Transportadora de Gas de Norte –TGN–, Profértil y siempre asociadas con la “justificadora” Enarsa, que no genera electricidad ni hidrocarburos pero sí uniones transitorias empresarias con las grandes multinacionales que han saqueado los recursos energéticos argentinos.
En 2009 seguirán las importaciones de gas licuado y gasificados en el puerto a través de un buque deslicuador. Así, el gobierno hace trascender que este año no se importará más GNL por el Puerto White, porque entrará en operación en mayo el gasoducto Transmagallánico. Ya conocemos las fechas incumplidas de obras tardíamente terminadas o nunca realizadas, como son los casos de Atucha 2 y el gasoducto del Nordeste que vendría desde Bolivia. Como se dice en el escrito comentado, el ministro De Vido hizo uso de la opción de prórroga del contrato de alquiler del buque regasificador hasta fines del año 2012.
En el mundo, para evitar los accidentes en zonas portuarias y urbanas, la operación de recepción del gas licuado y su reconversión en gaseoso se hace en boyas marinas. En la presentación ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se detalla la construcción en Estados Unidos de la Terminal de GNL a 215 kilómetros de la costa de Luisiana para proteger a las poblaciones vecinas. Así, el especialista Elías Ferán considera que debería construirse la planta de regasificación adentro del mar argentino; pero claro, las multinacionales deberían invertir alrededor de 600 millones de dólares. Mientras tanto usan gratuitamente la infraestructura portuaria que en su oportunidad invirtió el Estado nacional subsidiador.
Defensa de los derechos
Varios ciudadanos defensores de la seguridad jurídica de la población, y de la vida de sus habitantes ya habían realizado presentaciones ante a Justicia argentina, que decidió optar a favor de los intereses de las petroquímicas y petroleras desoyendo absolutamente los reclamos de justicia. Entre quienes solicitaron la suspensión de las importaciones de GNL por el puerto White se encuentran Norberto Martínez, concejal de la agrupación municipal Integración Ciudadana, y Raúl A. Woscoff, abogado y presidente de dicha agrupación.
Ante tal desoído, como así ante el pedido de informes al PEN por la Cámara de Diputados, se siguió la inveterada costumbre: nunca el pedido fue contestado. Por ello, los solicitantes de las medidas cautelares (“son aquellas dirigidas a procurar anticipadamente la suspensión o cese de una actividad atentatorias de derechos”, dicen los peticionantes) se han visto obligados a recurrir, solicitando lo mismo, a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, cuya secretaría ejerce el doctor Santiago Cantón. Todas las alternativas legales fueron utilizadas, incluso la audiencia pública, pero como todos sabemos la misma es meramente consultiva “no vinculante”. Un sistema institucional que no quiere la democracia participativa continuará con la puesta en escena de audiencias donde las sinrazones se imponen a la lógica y a la verdad.
La presentación solicitando la medida cautelar ante la CIDH es una pieza importante de la defensa del medio natural y de los intereses sociales de toda una extensa población, porque el sistema de la recepción portuaria del GNL es riesgosa, y además porque en Argentina no se han cumplido los recaudos mínimos de estudios de impacto ambiental ni la aprobación en término por los organismos que se suponen reguladores de la actividad y de la prevención de los riesgos, que pueden llevar, como en otros muchos casos en el mundo, a situaciones de explosiones e incendios con perjuicios irreparables para la vida y la seguridad jurídica y social demográfica, como así la defensa ambiental de los humedales de la zona que están bajo el resguardo de reserva ecológica.
El documento (se puede solicitar a InfoSur o al Instituto Argentino de Propuestas del Proyecto Sur) trae una serie de los grandes accidentes mundiales, que fuera preparada por la doctora Silvia Almará. Según esta especialista, “El contenido de energía de un simple tanque estándar de GNL equivale aproximadamente a 55 bombas como la de Hiroshima”.
La importación de GNL, para los usuarios argentinos de gas natural es 8 veces más caro que el gas natural extraído del subsuelo argentino (17 dólares el millón de BTU de GNL importado). Aquí está, entre otras, la razón “económica” por la cual los grandes grupos concentrados del petróleo, que primero disminuyeron la oferta de gas natural bajando las inversiones para provocar la situación de escasez con la cual ahora se benefician ampliamente: una vez más, importar es más negocio que extraer, y desinvertir que invertir.